No es tan grave. Volver tiene un punto positivo, además de dar gracias por tener un puesto de trabajo y no estar entre los 4 millones de parados, esto ya nos debería hacer regresar felices, el reencontrarse con compañeros y amigos, el primer desayuno, recordar la contraseña del ordenador, saludar y besar, contar los viajes, enseñar las fotos de nuestros peques el ohhh, el ahhh… son el inicio de la nueva etapa otoño/invierno 2010/2011.
Volver no está tan mal si has cargado las pilas, vivido buenos momentos y pasado más tiempo del habitual con las personas que te importan. Y mejor aún si has hecho un chequeo de tu vida, si te han entrado ganas locas de retomar algún proyecto pendiente, de mandar a tu jefe al carajo, de comenzar con algún coleccionable o has hecho la lista de buenos propósitos y cambios vitales, que quizás abandonarás al quinto día de haber comenzado.
Lo bueno de irse es que te conecta a tus sueños. Y lo bueno de volver, que te conecta a la realidad. Los momentos en la playa, las cañas con los amigos o las visitas a la familia se olvidarán casi tan rápido como desaparecerá el bronceado subido de algunas caras. Y quedará quizás un regusto, una idea, un objetivo. Con esto y las ganas de empezar… será suficiente.